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LOS INDIOS HOPI Y LA PROPIEDAD DE LA TIERRA

Para los INDIOS HOPI, la tierra es verdaderamente comunal, es decir, de propiedad colectiva.

Por cuestiones prácticas esta se divide por clanes, y a su vez, dentro de los clanes, se distribuye a las distintas familias que lo componen. Así, los pueblos hopi funcionan como unidades autónomas.

No encontraremos al respecto, problemas que son típicos de nuestro mundo “civilizado”.
Bajo el tipo de filosofía arriba explicado, ningún hopi se quedará sin su techo ni tampoco tendrá inconvenientes en pagar la hipoteca, ya que en su cultura, no existen este tipo de conceptos.
Ellos, no conciben como algo que ha sido legado por los Dioses pueda pertenecer a persona alguna de una manera egoísta.

Así como para nosotros es descabellado el solo hecho de pensar, que la luz solar o el aire estén en venta y sean susceptibles de apropiación (aunque no me cabe duda de que si pudiésemos hacerlo lo haríamos); para ellos sucede algo similar con el concepto de "tierra".

De esta manera, para ellos la tierra a todos pertenece y todos pueden usarla, gozarla y deben también respetarla.

Como dijimos, por cuestiones de practicidad y orden, es repartida y asignada a las familias y a los clanes. Pero bajo un punto de vista totalmente distinto a la manera civilizada de entender la propiedad. No es algo con lo que se pueda especular y así obtener ganancia de su venta o arrendamiento.

Como vemos, se repite el patrón de lo que sucede con otras culturas nativas sudamericanas. En muchas de estas, al hablar de la tierra ellos hablan con un profundo respeto y le llaman “pachamama” que quiere decir “madre tierra”.
Es una concepción realmente sabia. La tierra es nuestra madre, ella nos cobija, provee de alimentos, y nos permite subsistir con los frutos que de ella emanan.

No me deja de sorprender como se ha considerado a estas culturas aborígenes como “incivilizadas” solo porque tal vez no sabían construir edificios, andaban con escasas ropas o adoraban a distintos Dioses diferentes a los nuestros.

Viendo como cada vez más, nuestro mundo se ve corroído por la corrupción, la falta de solidaridad y el egoísmo. Sabias culturas como la de los hopi, nos invitan a la reflexión, dejar de lado las formas, y entrar en la esencia de lo que es realmente importante.
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CLANES Y MATRIMONIO HOPI

Los INDIOS HOPI, se organizan socialmente en varios clanes, y cada uno de ellos está conformado a su vez por varias familias.
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Un clan está compuesto por todos los descendientes de un ancestro mujer (recordemos que los hopi se organizan matrilinealmente). Los niños que nazcan en matrimonio pertenecen al clan de la madre.
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Para poder identificar a los clanes, cada uno lleva un nombre diferente, que se toma de algún elemento o animal de la naturaleza (Por ejemplo: el clan del oso -que es uno de los más importantes-, el clan de la araña, el clan del pájaro, del sol, del fuego, etc.). Estos nombres han sido tomados de hechos significativos de sus historias y leyendas, como ser las migraciones que fueron dándose paulatinamente hasta ocupar el lugar en que hoy residen o de cómo emergieron en el cuarto mundo.
Cada clan tiene su propia historia que explica no solamente cómo éste llegó a conformarse, sino también el cómo los Hopi llegaron a ser lo que hoy son.
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Respecto del matrimonio el hopi es exógamo, es decir solo se permite que el hijo o hija de un clan se case con un miembro de uno diferente. Por ende, no se hace hincapié en la perpetuación del clan.
En el caso de que se case un hijo, este dejará su clan, para pertenecer ahora al de su mujer.
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El hopi es también monogámico y la mujer recién casada trae a su marido en un primer momento a su casa materna, para posteriormente vivir al lado de ésta, en una nueva casa, que deberá construirse para el nuevo matrimonio.
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Por lo expuesto, si un clan da a luz a muchas mujeres, esto significaría en un futuro, que ese clan aumentará su población (debido a que los futuros maridos deberán abandonar su clan para vivir en el de su mujer). Como contracara, debido a ello, muchos clanes han casi llegado a la extinción por la falta de hijas mujeres.
A veces es común observar, en aquellos clanes en los que se ha tenido poca descendencia femenina, grandes casas prácticamente desocupadas, o con muchas habitaciones vacías o abandonadas.