LA CEREMONIA DE LA FLAUTA -indios hopi-

La ceremonia y tradición de la flauta es una de las más hermosas y seguidas de todo el calendario Hopi.

En su obra, Walter Hough comenta al respecto:

En el primer día se realiza un altar hecho de arena, y por la noche comienzan las canciones. Dentro de la kiva, el ritual comienza, y diariamente el ciclo de canciones acompañadas por flautas es practicado.

Un mensajero, adornado con una falda y ungido con miel, corre, con su abundante cabellera, a llevar las ramas (o palos) de oración hacia el altar…

Durante el séptimo y octavo día, se realiza una visita a tres centros importantes donde las ceremonias son llevadas a cabo.

Posteriormente los sacerdotes son recibidos por la asamblea del Clan del oso y el de la serpiente, cuyos jefes les dicen que si han sido buena gente, los dioses proveerán de la sagrada lluvia.

Luego de un intercambio de rituales, los sacerdotes de la Flauta, retornan a su kiva, a fin de prepararse para la danza del día siguiente.

Cuando finalmente a las 3.00 am, se encuentra el cinturón de Orión en un lugar especifico del cielo, los sacerdotes se presentan en la plaza central, donde una especie de árbol de algodón es erigido sobre el santuario, llamado la entrada al bajo-mundo.

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Una vez allí, los sacerdotes, cantan acompañados de sus flautas, el santuario es abierto al público y comienzan a colocarse en él las ramas (o palos) de oración (plegarias).

Al atardecer del noveno día, comienza la procesión de la flauta. Cada sacerdote coloca girasoles en sus cabezas y a su vez cada uno toma dos tallos de maíz, uno para cada mano, y comienza la procesión ascendente hacia la meseta.

Luego un sacerdote dibuja un a línea en el sendero con el maíz y a su costado tres nubes.

Posteriormente los niños arrojan las ofrendas que llevaban en sus manos sobe esas nubes, seguidos de los sacerdotes, quienes cantan al son de las flautas.

POR LA DIGNIDAD DE LOS NATIVOS: Cumbre de los pueblos indigenas

La sensación de que el presente ofrece condiciones óptimas para que los reclamos históricos de los indígenas americanos se materialicen en conquistas reales impregna los comentarios de Roberto Espinosa, coordinador técnico de la IV Cumbre Continental de los Pueblos Indígenas del Abya Yala (alude a América en lengua kuna -de origen panameño- y significa "tierra en plena madurez"). Con la determinación a flor de piel, así dice que han llegado a Puno (Perú) los casi 7.000 inscriptos al encuentro, que este viernes ha comenzado al alba con un acto ritual a cargo de 200 guías espirituales y una marcha de quechuas, aymaras y uros en las inmediaciones del simbólico y ancestral lago Titicaca. Las múltiples ceremonias y paneles previstos están atravesados por el anhelo de acabar con lo que Espinosa llama "la criminalización del indígena".

"Queremos una estrategia continental única para detener la persecución y estigmatización de los pueblos originarios", grita el coordinador mientras revisa una prueba de sonido. Del otro lado del teléfono, un bullicio indescifrable devora las palabras del miembro de la organización, que, sin embargo, se da maña para explicar a ELPAÍS.com otros objetivos de la Cumbre: definir un curso de acción contra el calentamiento global ("la amenaza principal para la madre tierra", especifica); avanzar en la constitución de un organismo permanente que represente a las distintas comunidades, y organizar el foro sobre civilización y paradigmas alternativos de 2010. Unicef dice que en América Latina hay 40 millones de indígenas repartidos en unas 400 etnias y que el 80% de ellos vive en la pobreza.

La crisis internacional que pone nerviosos a los líderes del G-20 y precipita reuniones (ampliadas) es paladeada como una oportunidad única en la Cumbre de los indígenas, que desde su creación, en 1980, abraza el discurso anticapitalista. Espinosa, de 56 años y oriundo del Amazonas peruano, recuerda la tenaz oposición de los indígenas a la mercantilización de los recursos naturales y a la explotación irracional del suelo y de sus trabajadores. Pero así como el petróleo se termina, también se agota la paciencia. "Exigimos cambios ya mismo", brama el coordinador.

Arrebatos en la sierra y la selva

La debacle económica no es la única coyuntura favorable al discurso indígena, que también apunta a su favor el acceso al poder de líderes políticos afines a la causa. Pese a que el presidente Evo Morales es considerado un símbolo -y una consecuencia- de la lucha incansable del pueblo indígena, Espinosa deja a salvo la autonomía política del movimiento cuya Cumbre coordina. "No estamos a la cola de la izquierda, tenemos propuestas propias y mantenemos la independencia", afirma. Y niega que el potencial de movilización de los indígenas haya tocado un techo: "el mundo desarrollado, acostumbrado al caudillismo, sigue sin darse cuenta de lo que aquí sucede".

Sucede que, según la opinión de Espinosa, está abierto un debate esperanzador sobre la cuestión de la propiedad y defensa de la tierra, quizá el reclamo central y más representativo de los pueblos indígenas. En Puno, ciudad andina asentada a 3.827 metros sobre el nivel del mar, no hay tiempo para disfrutar de las concesiones logradas en los últimos tiempos. La preocupación siguen siendo los arrebatos: el coordinador denuncia situaciones de gravedad en Perú, en virtud de leyes que facilitan la parcelación y que desencadenaron un levantamiento amazónico que impide el paso del petróleo; en Chile, por el establecimiento de papeleras en territorio mapuche, y en Colombia, donde Espinosa revela que el Gobierno emplea la lucha contra la guerrilla como una excusa para colonizar tierras indígenas.

"Sin el suelo no hay vida ni futuro para los pueblos", asevera Espinosa. Igidio Naveda, responsable del programa de Derechos de los Pueblos Indígenas de Oxfam Internacional en Latinoamérica, calcula que el Gobierno peruano cedió el 70% del Amazonas a empresas que extraerán hidrocarburos. Naveda afirma que, aunque en menor medida, Brasil y Ecuador también han entregado porciones de la selva para explotaciones sin respetar los derechos de las comunidades originarias. La minería, de acuerdo con Oxfam Internacional, hace estragos entre los campesinos de la sierra peruana.

Fuente: elpais.com

LABERINTOS: Historia e interpretación (parte II)

Sigamos hablando de los misterios que encierran los laberintos.
En una entrada anterior, habíamos comentado, sobre los tipos de laberintos y los enigmas que entrañaba su aparición por tierras americanas y en culturas como la de los indios hopi.

Para comprender mejor lo que narraremos a continuación, haremos una breve mención a lo que la filosofía oriental entiende por kundalini yoga.

Para el hinduismo, la kundalinī es una energía invisible e inmedible representada por una serpiente, que duerme enroscada en el muladhara (el primero de los chakras, que está ubicado en la zona del perineo).

Los chakras por su parte, son vórtices energéticos situados en los cuerpos sutiles del ser humano, llamados kāma rupa ('forma del deseo') o linga sharira (‘cuerpo simbólico’). Su tarea es la recepción, acumulación, transformación y distribución de la energía llamada prana.
Los antiguos tratados hablan de siete chakras principales, situados a lo largo de la columna vertebral, o, más exactamente en un nadi central a lo largo del raquis y hasta la mollera o vértex, llamada abadhuti, por donde asciende la serpiente llamada kundalini o śakti, hasta encontrarse con el Brahman (en el chakra superior), de gran importancia en el tantra.

Dentro de las extrañas similitudes de los Hopi con otras culturas ancestrales, vemos también aquí otra conexión. En “The book of the hopi” su autor, Frank Waters, nos brinda una excelente comparación de los Chakras del Kundalini Yoga y los centros vibratorios Hopi.
Los centros vibratorios de los hopi son tanto localizaciones geográficas subterráneas como también centros psico-físicos, es decir que se encuentran en el cuerpo humano.

Waters nos comenta lo siguiente: “De acuerdo con el sistema de creencias de los hopi, tanto el cuerpo del planeta tierra como el cuerpo del ser humano, están conformados bajo un mismo orden. Podemos decir brevemente, que tanto el misticismo de oriente como el de los indios Hopi equiparan los cuerpos del hombre y de la tierra, y los centros internos del hombre con los siete universos”

Estas similitudes, también nos recuerdan la reverencia sostenida por los Hindúes y los Hopi al centro en si. En el caso de los Hindúes, tenemos el mandala: especie de figura meditativa circular, similar a un laberinto. El mismo Mircea Eliade nos dice que mandala, de hecho significa “circulo”, y posteriormente asocia el concepto de mandala con los mitos y prácticas asociadas al Laberinto Crentense.

Antes de seguir con estas similitudes, recordemos un poco el mito de la emergencia de los indios hopi. De acuerdo a este, y siguiendo a Waters, según el mito hopi de la creación, antes de que existiera el mundo solo existía el creador TAIOWA. No había ni principio ni fin, era la era del no tiempo, no existía la vida ni la forma. Todo era un inconmensurable vacío.
Primero TAIOWA creó a SOTUKNANG, y le dijo “Yo te he creado para que lleves mi plan para la vida en el espacio sin fin. Yo soy tu Padre y tu mi hijo. Ve y crea los universos en el orden acordado para que puedan funcionar armónicamente entre ellos de acuerdo a mi plan.”. Luego Sotuknang, creó la tierra y a La Mujer Araña. Y a su vez La Mujer Araña creó a los Gemelos: Poqanghoya y Palongawhoya.

A Poqanghoya se le encomendó la tarea de solidificar la tierra, y a Palongawhoya de llenarla de sonido, por eso también fue conocido como “Eco”.
Por último una vez que Los Gemelos cumplieron sus respectivas tareas, Poqanghoya fue enviado al polo norte y Palongawhoya al polo sur del eje terrestre donde esta vez se les encomendó la labor de mantener el mundo rotando armónicamente. A Poqanghoya también se le dio el poder de mantener a la tierra en forma estable y a Palongawhoya se le dio el poder de mantener el aire en un suave y ordenado movimiento, y a su vez fue ordenado para mantener activos los centros vibratorios de la tierra. Esos centros vibratorios terrestres, son los mismos que se encuentran dentro del cuerpo humano, y tienen una relación de similitud directa con los chakras orientales.

Siguiendo con el mito de la emergencia de la creación, una vez creado el mundo y los seres humanos, y luego de un período de pacifica convivencia, la gente comenzó a corromperse desobedeciendo al Creador. Así fue como el Primer Mundo, TOKPELA, fue destruido por el fuego, y solo unos pocos lograron salvarse. Los no corrompidos fueron salvaguardados en la Kiva de la gente Hormiga. Luego tanto el Segundo y el Tercer mundo de los hombre fueron destruidos, también debido a no comprender el ser humano a vivir en armonía entre ellos y con la naturaleza.
Las divinidades se comunicaban con los sobrevivientes a través de su séptimo centro vibratorio y les fueron indicando el camino. La Mujer Araña les dijo “Deben continuar su viaje. Su sabiduría interna los guiará. La puerta en la punta de sus cabezas (kopavi) está abierta.”
Aquí volvemos a ver las similitudes y no solo con los chakras Hindúes, sino también con aspectos que conciernen a los Laberintos Hopi.

Estos laberintos, como habíamos dicho, están conformados por siente anillos con cuatro terminaciones en línea. Esas cuatro terminaciones, podrían simbolizar a los cuatro primeros seres humanos, o a los cuatro puntos cardinales donde se fueron sucediendo las migraciones hopi. Los siete anillos a su vez, podrían corresponder a los centros vibratorios.

Tampoco debemos olvidarnos de las kivas hopi (lugares ceremoniales). Estas posen dos entradas, en el techo y en el suelo. El sipapu (agujero en el piso de la kiva) esta ubicado en una posición central, mientras que la salida está justo sobre él.

Para concluir diremos que lo que encontramos en el laberinto hopi, es probablemente, un símbolo que nos hace reflexionar sobre su mitología y cosmología. La ubicuidad de dicho símbolo, por diferentes continentes y diversas culturas, constituye un verdadero misterio.

El conocido historiador de las religiones rumano, Mircea Eliade, introduce un elemento de lo universal en este estudio, afirmando que:

El supremo rito de la iniciación es entrar en un laberinto para poder luego salir de él, incluso la vida más insignificante, puede tomarse como un viaje a través de un laberinto. El sufrimiento y las pruebas a los que fue sometido Ulises fueron fabulosos, y sin embargo, todo hombre al regresar a casa, tiene el mismo valor que Ulises tuvo cuando regresó a Itaca. (Eliade, Mircea- Patterns in Comparative Religion-)